Desmembrados 2 de junio de 2026 ¿El rímel en los ojos conservará el color? Ojalá que el brillo de los labios no se apague así las semillas se asoman a la luz. Que sean un farol en la noche de no entender. Hay que desmembrar, es la única manera de confundir, el engaño viene siempre en paquetes separados, pedazos de humanidad tironeados en pedacitos sin nombre. Algunos no saben otra cosa que romper, romper y romper, destrozar las palabras y destrozar al otro, impotentes de ternura, como los líderes que rompen lo que queda para nada y no sabemos que romperán cuando estén solos. Cuerpo roto, como el lenguaje cuando huele a podrido en el decir mal. Desmembrado, porque el único miembro que vale es el del poderoso, sea varón o sea rico, da lo mismo. Cuerpo desmembrado como las verdades absolutas que no saben nada, como los argumentos, como las ideas que tienen miedo de tocarse y por eso se rompen. Roto, como el borde de la lengua de quienes no pueden pronunciar la ternura porque solo co...
ENTREVISTA EN RADIO UNIVERSIDAD- 105.7 FM 22-03-24 Nota Radio Universidad Paraná Hacer click en "Nota Radio Universidad Paraná". El siguiente monólogo de Ester Brafa resultó galardonado con el primer premio en el concurso que se realizó en el 10º Festival UNA PUERTA A LA LIBERTAD en Octubre del 2009, fue leído por el actor HECTOR BIDONDE. ABRAZO Si, doctor, un sueño, tuve un sueño. Pero esta vez tengo la sensación de no haber despertado, hay algo en mi cuerpo que aún está en el sueño, o el sueño en mí, no sé… Estaba escribiendo un cuento y las palabras iban cayendo sobre el papel como si estuviera sacándome la ropa. Cada palabra se veía con el color y la textura de cada prenda. Escribía e iba desnudándome. Se tocaban el papel y mi piel. El abrigo era un verbo y un adjetivo la prenda íntima. Ya desnudo miré mi vestuario sobre la hoja y me di cuenta que éramos dos desnudos, frente a frente, ambos buscando el sustantivo. No aparecía el sustanti...
De hueco en hueco vamos transitando la existencia. El vientre, la mano, el silencio, la boca, el plato, la cuchara la ausencia que ahueca hasta el fondo la memoria. La u, la e, la o que se tuercen para darme lugar. Huecos audaces, felices, temidos ensayan una forma que nos salve del hueco del olvido.
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